| diseņo y cultura, gato por liebre |
| Escrito por Marta Peirano | |
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fiebre de construcción de museos, incluida la ampliación del Reina Sofía en Madrid, firmada por Jean Nouvell, se conoce como efecto Guggenheim.Y hay varios factores concomitantes en este frenesí, que no son necesariante artísticos. Por una parte el edificio de vanguardia, firmado por un arquitecto de renombre, se ha convertido en un símbolo de la prosperidad de las ciudades españolas. El objetivo no es fomentar la creación artística desde la base, sino marcar el tejido urbano con un icono de modernidad y poder. También se ha constatado la capacidad de estos edificios para regenerar áreas deprimidas de las ciudades, impulsando un proceso de “gentrificación” que revitaliza la industria de la construcción y revaloriza el suelo. En el caso de Guggenheim éste era un objetivo expreso, como lo es en Forum Barcelona. En el caso del Reina Sofía no es expreso, pero sí evidente: Lavapiés ha sido cercado con centros culturales de alto presupuesto, y poco a poco la presión inmobiliaria irá expulsando a los vecinos de menor renta. Otro aspecto es sin duda el negocio directo de la construcción de los edificios. Se trata de obras muy caras, y me imagino que reciben recursos de fuentes muy variadas, incluidos fondos de la Unión. Esto ocurrió con los centros culturales de pueblos y pequeñas ciudades en los 80. La construcción se financiaba con recursos comunitarios y los contratistas eran locales. Como es de suponer luego no se dotaba un presupuesto para su funcionamiento, y con la tendencia privatizadora de los 90 muchos han acabado siendo, de hecho, bares. Pero debo decir que desconozco los detalles. El Huevo, México D.F. 2004
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